GARA, 21/08/2000


      ATENTADO EN SALLENT DE GALLEGO: HECHOS Y REACCIONES
      Mueren dos guardias civiles al hacer explosión una bomba-lapa adosada a un Nissan Patrol

      La deflagración se produjo cuando los agentes pusieron en marcha el vehículo, junto al cuartel El director del instituto armado afirma que estas muertes «son un estímulo en la lucha contra ETA»

      GARA | SALLENT DE GALLEGO

      A las 6.10 se escuchó una fuerte explosión en el centro de Sallent de Gállego (Huesca), según explicaron algunos vecinos y veraneantes. La deflagración de una bomba-lapa bajo un Nissan Patrol de la Guardia Civil causó la muerte de dos guardias civiles que se disponían a iniciar una de las habituales rondas de vigilancia por el Valle de Tena. El vehículo quedó partido en dos y convertido en un amasijo de hierros. Fuentes policiales señalaron que la bomba-lapa estaba compuesta por unos diez kilos de explosivo de un tipo aún sin determinar.

      Hace tres años, el 9 de agosto de 1997, un artefacto compuesto por diez kilos de cloratita explotó de madrugada en el mismo acuartelamiento de Sallent, provocando únicamente pequeños desperfectos materiales.

      En el atentado de ayer murieron los guardia civiles José Angel de Jesús Encinas, de 22 años, e Irene Fernández Pereda, de 32. Esta última falleció en el acto, mientras que su compañero, hijo de un guardia civil destinado en Toledo, falleció cuando era trasladado al Hospital San Jorge.

      Posteriormente, los Bomberos de la Mancomunidad del Alto Gállego retiraron los restos del coche, que quedaron diseminados por la plaza de la localidad, donde se encuentran el cuartel de la Guardia Civil ­donde están destinados una decena de miembros de este Cuerpo militar­ y el Ayuntamiento. También tuvieron que recoger los restos de un Ford Sierra blanco, con matrícula falsa de Zaragoza, que fue detonado por artificieros del instituto armado a las 10.00 y que, como se comprobó posteriormente, no contenía explosivos.

      La explosión despertó prácticamente a todos los residentes en Sallent, quienes, al asomarse a las ventanas, vieron una espesa humareda al lado del cuartel. Un joven zaragozano, que está alojado en las proximidades del cuartel de la Guardia Civil, explicó a la agencia Efe que estaba durmiendo cuando escuchó la explosión, se asomó a la ventana y vio el vehículo en llamas. Por su parte, el alcalde de Sallent, José Luis Sánchez, comentó que una hora antes del atentado se oyeron bocinazos de un coche a otro y los ruidos de un vehículo que aceleraba y salía.

      Un empleado de hotel indicó a Europa Press que cuando llegó al lugar de los hechos observó que la explosión había afectado a varios coches aparcados en la plaza y que un turismo estacionado a veinte metros del Patrol también quedó destrozado.

      El Ayuntamiento convocó para la misma tarde de ayer un pleno extraordinario y una concentración silenciosa. El alcalde indicó que «la única manera de combatir el terrorismo» es «encerrar a los culpables y hacerles razonar». José Luis Sánchez dijo también que «en una sociedad democrática no hay otra vía que el diálogo y la política para resolver los problemas».

      «Honrar a nuestros muertos»

      Tras conocer la noticia, el ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja, el secretario de Estado de Seguridad, Pedro Morenés, y el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, viajaron hacia Sallent. Este manifestó que las muertes de los dos guardias civiles «son un acicate y un estímulo en esta lucha contra ETA, que, al final, acabaremos ganando».

      López Valdivielso dijo que el de ayer era un día para «llorar y honrar a nuestros muertos, que han fallecido en cumplimiento de su deber y que han hecho bueno el mandamiento de la Guardia Civil de cumplir con su misión hasta la muerte».

      La capilla ardiente quedó instalada al mediodía en la Subdelegación del Gobierno español en Huesca, por donde pasaron altos mandos de la Guardia Civil, representantes institucionales y dirigentes políticos.

      En cuanto a la investigación abierta en torno a esta acción armada, López Valdivielso explicó que especialistas de los Cuerpos de Seguridad del Estado estaban analizando las circunstancias y los materiales empleados en el atentado, sin dar más detalles.

      El director general del instituto armado añadió que todavía no se sabía cuántas personas habían tomado parte en el atentado y barajó como una de las hipótesis más probables que el supuesto comando hubiera pasado la frontera entre los estados español y francés por el puerto del Portalet, a tan sólo cinco kilómetros de Sallent, y que hubiera regresado por la misma carretera.

      López Valdivielso indicó que, desde hace unos meses, todas las instalaciones de la Guardia Civil están en máxima alerta, sobre todo en esta zona de los Pirineos, que, según dijo, es «habitual ruta de entrada» de militantes de ETA. En esta tesis incidió el ministro español de Interior, Jaime Mayor Oreja, al atribuir la autoría del atentado a «un grupo terrorista procedente de Francia, que regresó al territorio del país vecino tras cometer la acción». Avanzó, en este contexto, que aumentará el control «de las comunicaciones con Francia».

      A juicio de Mayor, «tratan de responder a actuaciones policiales como la llevada a cabo por la Ertaintza en el País Vasco y la de la Guardia Civil al localizar un coche bomba en Benabarre». Se refirió así al vehículo abandonado el pasado día 14 en una carretera del citado municipio tras sufrir una avería. El coche estaba cargado con explosivos.

      Fuentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado citadas por la agencia Europa Press también consideraron que el atentado de ayer confirmaría que ETA «está utilizando la ruta aragonesa para introducir comandos y material, y para entrar y salir del país con más facilidad que por otras provincias».

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